Bienvenidos

No soy el músculo, que segundo a segundo, mueve una barra pesadisima para dar un golpe mas violento. No soy el bailarín que con movimientos sutiles, seduce a las muchachas en alguna pista de baile. No soy un mesias, no soy un empresario acorbatado, ni un dictador asesino. Tampoco sé si soy. Solo sé que escribo.

Este soy yo

Mi foto
Capital Federal, Buenos Aires, Argentina
De buen porte y correcto. ¡Cuando no digo nada, digo mucho, y cuando digo mucho... digo mucho.

23 ago 2009

Plasmáticos

Noche de silencio

Que golpea en el pecho

Lo hace pedazos

Pero no es su partición lo preocupante

Sino su lentitud

El compás de una hermosa trompeta

Sus tonos agudos

Chispeantes, plasmáticos

Endulzan el dolor

En la destreza separatista

del cuerpo.

La notoriedad, se sostiene

En la chispa del olvido

En el plasma del placer.

Pues será que no Flaqueamos

Y disfrutamos

del no ser

Será que nos sentenciamos

a subir la colina de la sonrisa

con miles de compases precisos

y dormir en el llano,

como al nacer.

Pequeños duermientes

Pequeños durmientes se van asomando lentamente con cada bostezo a la cruda Aurora, estiran sus brazos desmesurados, y en sus lagañas que petrifican la visión, colapsa la eternidad de los adormecidos horizontalmente. Se transforman en un pestañar, en un momento, en segundos que serán horas, quizás años, tal vez siglos. Costras amarillas que fueron ovejas o libido reprimida. Los durmientes de colchones hundidos por la mitad, de suelo incomodo, de posición fetal o “boca arriba” que los vuelve frágiles y dispuestos a cualquier cosa. Durmientes pequeños, que no saben lo que es la vida o durmientes ancianos que están cansados de lo que fueron (o de lo que no serán jamás), por eso sueñan, es que allí se encuentran su verdadero mundo, estacionándose en lo que se entiende como “nada” (pero que para ellos es mas que eso, es todo). Durmientes que no necesitan almohadas porque sus telas no construyen totalidad, más bien edifican propiedad privada, que ladrillo por ladrillo eleva su historia; su reposera de hoy, quizás no sea la de mañana, porque el mañana es incierto, el mas incierto de todos, porque su casa es la inseguridad de un político que quiere ser re-electo, su casa es visitada por parejas que se toman de la mano, y miran atónitos con ojos virulentos (mientras el caballero aprieta con fuerza la mano de alguna doncella al pasar por la morada de los durmientes). Su casa está bañada de un olor nauseabundo, pestilente, imperceptible para sus habitantes ¿Qué es ese olor? Es lo que para los durmientes, es el mundo. Es la construcción más real. Es la vida misma que no alimenta y discrimina, que golpea como boxeador frente a la guardia baja de los durmientes, que dejan flotando la toalla en el aire (suspendida) porque no quieren dejarla caer, y comprenden, que ya ha sido lanzada.

9 ago 2009

Uno por encima del otro

Si viera una rosa.

La odiaría.

Si viera sus pétalos, uno por encima del otro;

Sobre un tallo con espinas.

Los odiaría.

Imágenes, bellas imágenes,

pero juro,

que las odiaría.

En la muertede la vida

La mitad del amante es egoísta

La parte fantástica, se cubre de un verde esplendoroso

Y la otra,

Incolara.

La línea divisoria es estrecha

Pero evidente,

sutil,

pero clara

Y se oculta en la tercera persona.

En la construcción del instante

En la muerte de la vida

En las lágrimas,

en las caricias.

22 mar 2009

Nacimiento a mitad de camino

Tu piel blanca como la nieve
que se esconde
tras las paredes descascaradas
de un bar de mala muerte.
Una tez acaramelada
que sorbo tras sorbo alcanza la borra
copulando las pecas de tu nariz.
Se asemeja a ti,
estancándose en la similaridad.
En la impureza esclava de la eternidad
como el nacimiento de una flor a mitad de camino.
El negro de tus ojos circulares
que brillan como las noches salpicadas
en un cielo de estrellas.
Choca en mi caminata mañanera,
me atrapa desprevenido,
acechando frente a mi boca semi-abierta.
En mi sangre que hierve,
en mis manos vacías.
Quizás hoy seas locura
O cordura futura.
Tu boca húmeda
de movimientos suaves,
de ondulaciones encantadoras,
de significante sonido.
Saliva mi corazón en un trasporte público.
Quiebra mi vista, la destruye,
pues se ha estacionado
en una cara desconocida.
Pero es tu boca ¡Estoy seguro de ello!
no hace falta besarla para cerciorarme.
No hace falta,
rozar a la muchacha del bar de mala muerte.
para sentir el terciopelo de tu piel.
No hace falta,
detener a los ojos mañaneros.
para ratificar la luz precisa que ilumina mi alma.
Te has dispersado
y mi intención no es volver a juntarte.
Pues, considero que…
Quien lleva tus ojos, lleva ternura
pero no necesito ver tras ellos.
Quien lleva tu boca, lleva deseo
pero mis labios silenciosos han muerto.
Quien lleva tu piel, la suavidad
imprecisa, incompleta.

24 nov 2008

Hermoso y Maldito Calor

El aire me va presionando,
una gota de sudor se derrite,
cae sobre él, la va tomando
y un desvanecido rugir emite.
.
Un viento fresco, tenue y destemplado,
sacude mi cabello desolado,
no persigo la brisa,
no me detengo, no me estanco,
pues sola se enaltece de caricias.
.
OH! Tiempo de parrilla…
tú ritmo pesa como las maravillas.
OH! Tiempo de palmeras…
has asesinado la primavera.
.
Pero cuando los copos caigan
y la lluvia sea infinita.
Anhelaré tú savia
y palpitaré tú cosquilla.

23 nov 2008

La Espera

Si alguna vez te preguntaron ¿Que esperas de mí? Quiere decir que esa persona está o estuvo equivocada. Ya que nadie puede esperar algo de otra persona, pues “la espera”, como deseo latente en el tiempo, solo causa resignación. Ambas están muy pegadas una a la otra. Puedo verlas, como si fueran hermanas políticas, pues no llevan la misma sangre pero entre ellas se conducen. Mientras una gira la cuerda, la otra salta y canta debajo. Ello con respecto a las palabras en sí. Si hablamos de la equivocación de la persona que lo emite, otro es el punto. Podríamos decir que “Esperar algo”, sea lo que sea, implica una construcción previamente formulada, construida, elaborada, analizada. Y como sabemos el deseo puede ubicarse en cualquier ámbito pero detengamos en esa construcción previa, en eso que podríamos dar en llamar “la cosa en sí” o “lo que se espera”. Esa construcción en vísperas de un futuro incierto puede ser abarcativa o especifica.

Ósea, la espera puede ubicarse en diferentes direcciones. Para dar un ejemplo, se puede esperar X de A, también Z de B y así sucesivamente. Digamos que la resignación a la que hice mención en un principio, también genera (en grandes términos) una característica complaciente. Ya que, si esperamos Z y X. Pero solo tenemos X, la ausencia de Z (y al mismo tiempo la presencia de X). Elabora parte de la resignación por la no-presencia de Z y se encuentra solventada por la afirmación de X. En simples palabras, lo abarcativo en lo que respecta a la espera se estaciona en la resignación pero se ve apagada por completarse parte de tal acción. Solo depende de la importancia que le demos a cada una de esas direcciones (X o Z). Quizás un ejemplo práctico pueda ayudarnos a comprenderlo mejor: una pareja está por cumplir sus veinticinco años de casados, lo que se conoce como “Boda de plata”, y ante tal acontecimiento ambas personas se preguntan ¿Cuál es el mejor regalo que podría hacer para semejante suceso? En tal formulación, se abre un abanico de posibilidades en los objetos a regalar. Y entra en juego la sorpresa, culturalmente aceptada y tomada como necesaria (muchas veces), aquí la expectativa abre otro abanico de posibilidades. En fin, uno decide regalarle un anillo de plata al otro. Pero éste otro, esperaba compartir una linda y calida velada a la luz de la luna. Y es aquí donde entra en juego el conocimiento previo con la otra persona. Por lo cual, la valoración del regalo recibido será inmensa, aunque se estuviese esperando otra cosa. Diferente es el caso si dos personas no se conocen completamente (característica discutible si se quiere).

Digamos que si se espera algo, fuertemente, y después no se obtiene. Es ahí donde la resignación adopta el papel principal. Mismo, es lo que he dado en llamar la espera específica. Donde todo lo que se espera es eso y solamente eso. Donde no se complace con X porque se esperaba Z. Donde ningún anillo de plata suplanta a una cena a la luz de la luna. Allí, la resignación se ensancha. Esto mismo le pasa a muchos militantes, a aquellos que esperan el príncipe azul (que es azul porque está muerto), a muchos planificadores, a los votantes, a todos.

Pero esto no es algo de nuestros tiempos, es con lo tenemos que lidiar en el día a día y es algo previamente formulado que algunos prefieren tomar como natural, como cierto, convirtiéndose en la soga de salvataje ultimo. La religión Apostólica Romana, espera que el Mesías baje del monte con las palabras precisas, los revolucionarios esperan que la anhelada revolución se realice (Similar al Mesías), los medios de comunicación exhortan juegos, concursos, novelas, historias y votaciones, y por ultimo, el Estado formula leyes aparentemente generales, en vísperas que se respeten y que se realicen a raja tabla. Es por ello que no hay que ahogarse en Esperas, no hay que dejar que nos hagan sentar leyendo un hermoso libro de cuentos que anuncia un Apocalipsis, que se basa en sufrimientos, en pecados, y en un señor a imagen y semejanza que todo lo puede, que no es nosotros porque es súper poderoso, pero que, simula serlo. Es por ello que no tenemos que esperar para levantar la mano y realizar cánticos internacionales, deglutiendo momentos de antaño en lugares específicos, así como en tiempos. Es por ello que no tenemos que generar relativa importancia a lo que suceda en alguna pantalla, tomando todo como dado, aceptando liza y llanamente un mensaje. Es por ello que no tenemos razón de porque aceptar un ordenamiento basado en el individualismo personal, en vísperas de un factor positivo dentro de un sistema que no lo es. Que nos roba nuestra naciente constructiva, que mata al abanico de posibilidades, que nos modifica, que nos especifica y nos convierte en ovejas del rebaño.

No hay razón para estar siempre a la espera. Se tiene que construir diariamente, se tiene que nacer cada mañana, escribir, cantar, luchar, protestar, besar, sin alineamientos. Criticar al “patrón común”. Por patrón y por común. Que no es cerrar la espera, matarla, sino que es una especie de desvanecimientos momentáneos. Hay que esperar, si. Pero antes hay que vivir, hay que construir y construirse, tomar X y/o Z; y convertirlas en Omega. Sin que exista la presunción de lo que hay después de la puerta. Pero que sirva de algo.

El planeta Tierra

Tú eres la tierra y yo soy el cielo,

Siempre estoy arriba, siempre estoy debajo.

Tú eres la fruta y yo soy la nube,

Alimento al poeta, tú lo nutres.

.

No sabes cual es mi color;

Un negro de puntillas blancas voy alternando,

Y con un celeste te voy abrazando.

Cada mañana.

Cada atardecer.

De un rojo, amarillazo, coloreando.

.

Cuando uso mi lienzo negro,

Tú piel se vuelve tersa y suave.

Y en mi mente celeste austero

Reluces en movimientos de ave.

.

Pero es que yo no soy nada sin ti,

Muero y vuelvo a nacer.

Pues envenenado estoy, bello rubí

Y como carmesí,

Disfruto de ti, en mi tenue padecer.

25 oct 2008

Estás, no estás

Como espuma que surca entre mis dedos,

como viento impactante de primavera,

como un ser que contiene todo el cielo.

Eso, sobre mi generas.

.

Bañaras con tu mirada mi cuerpo,

mis manos acariciaras con tus mejillas,

engendraras deseos con tus besos,

saltaremos al placer desde la orilla.

.

Pero si alguna vez llego a dejar de verte,

más que extrema será mi locura,

pues tu rostro a golpeado el inconciente.

.

Y como en tal carácter no hay mesura,

y de imágenes se constituye la mente,

solo quedará tu forma en vestigios de ternura.

24 ago 2008

El hombre mesa (continuará)

El conocimiento es muy especial. Conocer una cosa es simple, basta tener en cuenta la sustancia de lo que queremos conocer, o sea, una mesa esta hecha de madera principalmente. Una mesa es árbol: roble, algarrobo, pino etc. Después hay mesas que tienen algunos detalles decorativos de bronce, oro, plata, chapa, a veces hay tornillos o engrampes, hay mesas con cajoneras y cerraduras (casi escritorios), redondas, cuadradas, rectangulares, ratonas y posmodernas (que usualmente ni siquiera son de madera, sino que de acostumbran ser de hierro y/o vidrio). En fin, la composición de un objeto es simple de analizar, de conocer, porque consta de partes relativamente estables, o mejor dicho, hay un margen estable y social en lo que entendemos por ejemplo como mesa. No quedaría nada bien una mesa del tamaño de un elefante. Se podría entender como mesa, tan solo, por la forma que toma socialmente. Pero no sería una mesa en sí. Se entendería de mejor manera, si el ámbito en el que se presenta, es un ámbito artístico. Pero no sería una mesa muy cómoda para almorzar los fideos recalentados o el guiso de la noche.

Las personas son muchas más difíciles, principalmente, porque detrás de lo palpable, detrás de lo físico, se encuentra el mundo platónico. Para ser más precisos y confusos (que es lo que verdaderamente “es”), siguiendo el ejemplo del principio podemos decir que las personas son como una mesa pero con millones de sillas en su interior, no al costado, sino que dentro. O sea, dejando en claro lo que entendemos como silla socialmente y comprendiendo que todas las mesas (En éste caso entendidas como personas) tienen sillas dentro de su ser. Alcanzar el conocimiento exacto de una silla es insospechado. Una forma simple de entender a lo que me refiero es la siguiente. Imaginemos un container cerrado herméticamente, el único conocimiento que tenemos de él es que dentro hay cincuenta sillas. Nada más. Ahora, si intentamos descubrir las características de las sillas: su textura, los instrumentos utilizados para su construcción, la época en la que fue construido, el lugar y todo lo que nos imaginemos acerca de algo que no vemos. Sería imposible, nadie podría descubrirlo, hasta el que puso las sillas en el container se vería en aprietos. Nadie identificaría perfectamente en su totalidad las características de las sillas encontradas dentro del container. En resumen, pasa lo mismo que con la variedad de mesas especificadas pero está vez hablando de sillas, solo que ahora hablamos de personas y no de cosas, ahora hablamos de un ser vivo, móvil y de una época determinada. Un ser que engaña, miente, falsifica, traiciona, que es egoísta, materialista, egocéntrico, en fin, un ser humano.

Obviamente, lo anteriormente redactado, es una afirmación consecuente de lo que somos las personas. Ha sido forzada en demasía y construida irónicamente para comprender con mayor exactitud a lo que me refiero. Las personas no somos, sino que fuimos y seremos; condicionados por el tiempo y el espacio. Con las mesas, o con las sillas, persiste un mercado que conlleva a una comercialización específica. Hace muchos años, las personas también eran entendidas como cosas (por desgracia hasta el día de hoy persiste esta idea en muchas mentes detestables) comprendidas como esclavos por su color de piel o por su espiritualidad. Hoy ese entendimiento, ha mutado y ha perdido esa fuerza latente de “cosa en sí”, por decirlo de alguna manera, ese entendimiento se ha globalizado. Siendo entendida socialmente e impactando sobre la individualidad toda. Alcanzando generalidades falsas, imponiendo leyes que parten del egoísmo y de la avaricia de algunos pocos, dando campanadas incesantes cada domingo a espera de algo que no llegará pero que se construye por sobre las personas.

Al referirme a las movilidad en el tiempo y el espacio. Me refiero a muchas modificaciones consecuentes a tiempos de rejuvenecimiento romántico y mental. Púes el monopolio mundial es mucho más punzante. La miseria se expande junto a los rascacielos. Los medios de comunicación desinforman. La cuantificación materialista maneja la calidad humana. Y todo es comprendido por una sola palabra, democracia.